La Movida Madrileña (III): El final de La Movida
A mediados de la década de los 80 el movimiento, tal como se concibió, estaba muerto: Pegamoides se habían separado, Eduardo Benavente, el líder de Parálisis Permanente había muerto en un accidente, la polémica actuación de Las Vulpes en Caja de ritmos acabó con el programa y Rockola fue clausurada por una reyerta entre rockers y mods que se saldó con un muerto por arma blanca.
Pero, ¿cuáles fueron las causas del fin de la movida? No solo estos incidentes tuvieron la culpa:
a) Por un lado, la Movida tuvo también un lado oscuro: las drogas, de las que se usaba y se abusaba, a las que se unió la aparición de una nueva enfermedad que pronto causará estragos: el SIDA.
b) Por otro, la popularización del movimiento, que dejó de ser espontáneo y casi marginal para convertirse en algo comercial y masivo. A esto contribuyeron:
1. La adscripción al movimiento de quienes hasta ese momento lo aborrecían: hasta 1983 los grupos de la Movida no se emitían en radiofórmulas, puesto que las emisoras de radio cobraban unos derechos de emisión que los sellos independientes no podían pagar; pero ese año, Sindicato Malone consiguió colocar uno de sus temas en Los 40 principales, y esto abrió la puerta al resto de los grupos y poco a poco los fue convirtiendo en “artistas para mayorías”.
2. El cambio producido, a consecuencia de lo anterior, en los propios cantantes, como Alaska (que comienza a aparecer en los especiales de Nochevieja televisivos) o Gabinete Caligari, que dan un giro enorme a su estilo en su mini elepé Cuatro rosas, con el que asombraron al gran público.
c) Por último, el apoyo institucional ya comentado, que alejó a los artistas de las pequeñas salas de conciertos, que no podían competir con los presupuestos municipales y empezaron a apostar por grupos de rock desconocidos, con lo que los primeros perdieron, también, una parte importante de sus señas de identidad.
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